sábado, 12 de junio de 2010
Chipi, chipi...
El maestro Charly García siempre nos salía con una locura nueva en sus presentaciones, sin embargo este post no es para hablar de una locura o quizás sí, puesto que esta canción, Chipi, chipi, es una de las mejores que he escuchado del argentino.
Chipi, chipi, personalmente, es el tipo de mezcla de la letra, música e intención del artista para llegar al oyente. Sin darle más vueltas al asunto, simplemente la canción me encanta, logra ponerme de muy buen humor.
Gracias, Charly!!!!
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viernes, 11 de junio de 2010
Hace mucho tiempo...
Pensamientos recurrentes y sentimientos n muy frecuentes,
cosas pensadas y a la vez calladas.
Aprendiendo a no tener miedo a un sentimiento nuevo,
por que quiero a ese sentimiento hasta en el pensamiento.
Algo de inocencia mezclada con novedad,
un poco de temor que se esfuma con la alegría.
Dicen que hay miles de maneras para expresar esto que siento,
tantas veces pensando como decir cosas que no dejo de sentir.
Solo necesito que me abras un poquito tu corazón
y entenderás que feliz sería cuando llegue el día
de poder expresar.. que te quiero.
cosas pensadas y a la vez calladas.
Aprendiendo a no tener miedo a un sentimiento nuevo,
por que quiero a ese sentimiento hasta en el pensamiento.
Algo de inocencia mezclada con novedad,
un poco de temor que se esfuma con la alegría.
Dicen que hay miles de maneras para expresar esto que siento,
tantas veces pensando como decir cosas que no dejo de sentir.
Solo necesito que me abras un poquito tu corazón
y entenderás que feliz sería cuando llegue el día
de poder expresar.. que te quiero.
Alguna vez fue par...
Te quise por demás, te acostumbré a tenerme a tu lado, creí cuando dijiste que cambiarías, quedé esperanzada en que ese día llegaría, pero no sucedió ni sucederá.
Ahora esconderé la pena frente a todos, volveré a introducirme en mi caparazón, practicaré una mirada de frialdad, inventaré un escudo para que no me lluevan los recuerdos.
Cerraré la puerta y espero no abrirla una vez más. Agacho la cabeza para que mis lágrimas se confundan con la lluvia. Camino de noche pensando en qué momento perdimos el rumbo, miro nuestras fotos y me digo: yo cambié, pero tú no.
Para que más palabras si no siempre hay que decir lo que está sucediendo. Pensar en lo que se pudo hacer, está de más. Pero aún sigo buscando motivos para sentir que respiro, mordiendo las uñas, ahogándome en llanto y extrañándote tanto.
Demoré en empezar a escribir la despedida. Demoré en darme cuenta que no hay solución. Demoré en aceptar que la amistad es de dos.
Ahora esconderé la pena frente a todos, volveré a introducirme en mi caparazón, practicaré una mirada de frialdad, inventaré un escudo para que no me lluevan los recuerdos.
Cerraré la puerta y espero no abrirla una vez más. Agacho la cabeza para que mis lágrimas se confundan con la lluvia. Camino de noche pensando en qué momento perdimos el rumbo, miro nuestras fotos y me digo: yo cambié, pero tú no.
Para que más palabras si no siempre hay que decir lo que está sucediendo. Pensar en lo que se pudo hacer, está de más. Pero aún sigo buscando motivos para sentir que respiro, mordiendo las uñas, ahogándome en llanto y extrañándote tanto.
Demoré en empezar a escribir la despedida. Demoré en darme cuenta que no hay solución. Demoré en aceptar que la amistad es de dos.
martes, 1 de junio de 2010
Invierno y las noches largas...
Hace mucho las cosas no eran igual. Hace bastante tiempo me dí cuenta que un esfuerzo más era en vano, pero ahí estaba de nuevo.
¿Nada que perder? ¿Volver a intentar? ¿Dejar todo igual? ¿Pasarlo por alto?
Son algunas de las preguntas que me rondan en la cabeza y me producen migraña.
Lo sé, por más que diga muchas veces no saldré corriendo por ti, lo haré.
En días de invierno, la noche se hace lenta, casi eterna, se siente el aire helado, húmedo, la luna alumbra y deslumbra mi vista, el cielo gris hace que te recuerde y aunque no lo quiera admitir, se me hacía más fácil cuando estabas aquí.
¿Podré superar la partida?, ¿Será mejor que las cosas sucedan así?, ¿Es verdad que no se olvida nunca a quién queriste?, ¿Te seguiré queriendo como ahora?,¿Me seguirás queriendo?
Son algunas otras preguntas que me hacen estallar la cabeza de dolor, peor aún si no sé la respuesta o quizás no quiera darme cuenta de esta.
Es verdad, así le diga a la gente que todo está bien, disimular que es fácil y que ya es un sentimiento antiguo, hay días en que solo quiero escuchar:
Dejemos las penas atrás, que juntos podemos soñar.
¿Nada que perder? ¿Volver a intentar? ¿Dejar todo igual? ¿Pasarlo por alto?
Son algunas de las preguntas que me rondan en la cabeza y me producen migraña.
Lo sé, por más que diga muchas veces no saldré corriendo por ti, lo haré.
En días de invierno, la noche se hace lenta, casi eterna, se siente el aire helado, húmedo, la luna alumbra y deslumbra mi vista, el cielo gris hace que te recuerde y aunque no lo quiera admitir, se me hacía más fácil cuando estabas aquí.
¿Podré superar la partida?, ¿Será mejor que las cosas sucedan así?, ¿Es verdad que no se olvida nunca a quién queriste?, ¿Te seguiré queriendo como ahora?,¿Me seguirás queriendo?
Son algunas otras preguntas que me hacen estallar la cabeza de dolor, peor aún si no sé la respuesta o quizás no quiera darme cuenta de esta.
Es verdad, así le diga a la gente que todo está bien, disimular que es fácil y que ya es un sentimiento antiguo, hay días en que solo quiero escuchar:
Dejemos las penas atrás, que juntos podemos soñar.
lunes, 24 de mayo de 2010
Te quiero, ya?...

Cuatro años es la diferencia de nuestras edades, pero no es impedimento para ser tan buenos amigos como lo somos tú y yo. De cuando empezó esta amistad no tenemos fecha exacta, podría ser 7 de octubre de 93 o cualquier otro día de algún año posterior.
Pasamos de ser primos-hermanos a ahijado-madrina, de ahijado-madrina a amigos y de amigos a mejores amigos. Compartimos interminables noches con algún trago que nos “ayudaba” a olvidar, coreado canciones a todo pulmón en las avenidas o esquinas sin importar lo que las personas nos decían, claro, el alcohol nos ayudó en esas circunstancias, reído por algún comentario tonto o simplemente porque hemos tenido ganas de reír, consolándonos por esa ilusión y hemos llorado por aquella madre que se nos fue.
Salir a caminar escuchando música, congelarnos de frío sentados en el malecón contándonos nuestros más íntimos secretos, salir a enseñarte a manejar bicicleta, tomar un café con un cigarro en mano hablando del problema que nos atormente la cabeza, ir a alguna discoteca o pub burlando la seguridad, pues eres menor de edad, saltar abrazados y cantar a los gritos una canción que nos guste o simplemente estar recostados en el mueble escuchando música y hablando de lo que nos ha pasado en los días que no nos hayamos visto, es confortante para nosotros, gratificante y hasta necesario, pues muchos días sin saber el uno del otro no lo soportamos.
Hay tantas anécdotas que tenemos para contar. Videos y fotos por mirar y estoy segura que recordaremos esos momentos en que aún niños ya nos queríamos como hasta ahora lo hacemos. Una que otra promesa que nos hemos hecho de ebrios, pero que la tenemos presente y pensamos cumplirla.
El último sábado salimos a Miraflores, como solemos hacerlo, a tomar un café. Estás con el cabello corto, nuevamente tienes el piercing en la lengua, vestías un jean oscuro, llevabas puestas las zapatillas de tu hermano (sí, una vez más), un polo verde petróleo y un blazer negro. No estuvimos mucho tiempo junto, pero aún así para ambos fue suficiente y el propósito de otra salida queda pendiente.
Sé que habrán más salidas para ambos, que podremos conversar como lo venimos haciendo, dejando la vergüenza de lado, que podremos contar el uno con el otro cuando más nos necesitemos, que seguiremos siendo los mejores amigos, que saldremos a caminar por calles desconocidas, guiándonos por nuestro instinto, cantaremos a viva voz en las madrugadas que estemos con alcohol en las venas, nos congelaremos de frío en el malecón viendo el atardecer y hablándole a la estrella más hermosa del cielo. Sé que también habrán muchas más conversaciones con lágrimas, abrazos y palabras de aliento. Ambos sabemos que nos tenemos el uno al otro, que el cariño que existe entre los dos no desaparecerá, todo lo contrario irá en aumento. Ambos sabemos que quizás esta carta, por llamarla así, no explica, cuenta ni demuestra todo lo que hemos vivido y viviremos juntos, que es poco, casi efímero con los 16 años que nos tenemos, pero sabemos los que realmente significamos para nosotros.
Ambos sabemos que nos queremos de acá al planeta más lejano del sistema solar, de ida y vuelta.
Porque te amo...
Tengo deseos de verte de nuevo,
tengo ganas de esperarte,
tener un motivo para una rosa,
quiero contarte mis cuentos,
palabras de amor regalarte.
Tengo ganas de extrañarte,
quiero reirme contigo,
hablar como niños,
tu boca ya quiero besar,
regalarte amor sincero..
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domingo, 23 de mayo de 2010
Recuerdos de un martes...
Aquellas dulces palabras que dejé de escuchar. Aquellos soñados momentos que me hacían sentir cosquillas en el estómago.
Aquellas mañanas en las cuales mi sueño no importaba y despertaba con una ilusión que jamás pensé sentirla. Aquel nerviosismo que sentía cada vez que te tenía cerca, que hasta podría decirte siento hasta el día de hoy.
De todos esos lindos, tiernos, ilusionados y novedosos momentos y sentimientos solo quedan los recuerdos.
Todo en esos días era distinto a lo que es hoy. La confusión y el miedo estaban atados a mí, pero ese miedo de esfumaba tan solo de ver esos ojos que deslumbraron los míos desde el primer momento que cruzaste delante de mío.
Como una niña atemorizada que enmudece de ver tanta gente desconocida a su alrededor, así era cuando sentía tu presencia, tu aroma. Mi andar de un lado a otro sin sentido dejaba al descubierto mi nerviosismo y creo que no quedaba duda alguna cuando empezaba a temblar y no de frío.
Las tardes ventosas y el gris del cielo no importaban, eso y todo lo demás pasaba a un lugar irrelevante cuando estabas ahí. Si bien es cierto, las personas y su qué dirán me importaba mucho, pero a la vez, solo me importaba lo que me dijeras tú.
Las canciones de moda que hablaban de la ilusión de un primer amor, el solo día que bastó para quererte y extrañarte y la falta de voluntad para frenar un sentimiento que iba creciendo aceleradamente, me hacían soñar despierta y hasta en cierta forma me hacía sentir completa, con vida.
No he vuelto a escuchar aquellas dulces palabras, sé que no las volveré a escuchar, por lo menos de ti no. Aún siento cosquillas y ese nerviosismo extraño cuando te veo. Todavía voy de un lado a otro y enmudezco estás cerca y el temblar de mi cuerpo hace su aparición, dejando al descubierto una vez más mi nerviosismo por ti. Ahora es una lucha constante el despertarme temprano, una lucha que pierdo a diario. Las letras de las canciones cambiaron, la ilusión del primer amor, el día que bastó para quererte y mi falta de voluntad quedó en segundo lugar, dieron un paso al costado.
Por estos días te recuerdo en mi pereza por el día que empieza, te recuerdo por lo que hoy ya no vale nada, te recuerdo en los detalles, recuerdo tus ojos y tu mirada, tu aroma y sonrisa, hay veces que te encuentro caminando en mis sueños, recuerdo el sentimiento del que ya no soy dueña, pero te recuerdo sin vergüenza, pues dejaste en mi corazón la marca de tu amor en solo un segundo.
Aquellas mañanas en las cuales mi sueño no importaba y despertaba con una ilusión que jamás pensé sentirla. Aquel nerviosismo que sentía cada vez que te tenía cerca, que hasta podría decirte siento hasta el día de hoy.
De todos esos lindos, tiernos, ilusionados y novedosos momentos y sentimientos solo quedan los recuerdos.
Todo en esos días era distinto a lo que es hoy. La confusión y el miedo estaban atados a mí, pero ese miedo de esfumaba tan solo de ver esos ojos que deslumbraron los míos desde el primer momento que cruzaste delante de mío.
Como una niña atemorizada que enmudece de ver tanta gente desconocida a su alrededor, así era cuando sentía tu presencia, tu aroma. Mi andar de un lado a otro sin sentido dejaba al descubierto mi nerviosismo y creo que no quedaba duda alguna cuando empezaba a temblar y no de frío.
Las tardes ventosas y el gris del cielo no importaban, eso y todo lo demás pasaba a un lugar irrelevante cuando estabas ahí. Si bien es cierto, las personas y su qué dirán me importaba mucho, pero a la vez, solo me importaba lo que me dijeras tú.
Las canciones de moda que hablaban de la ilusión de un primer amor, el solo día que bastó para quererte y extrañarte y la falta de voluntad para frenar un sentimiento que iba creciendo aceleradamente, me hacían soñar despierta y hasta en cierta forma me hacía sentir completa, con vida.
No he vuelto a escuchar aquellas dulces palabras, sé que no las volveré a escuchar, por lo menos de ti no. Aún siento cosquillas y ese nerviosismo extraño cuando te veo. Todavía voy de un lado a otro y enmudezco estás cerca y el temblar de mi cuerpo hace su aparición, dejando al descubierto una vez más mi nerviosismo por ti. Ahora es una lucha constante el despertarme temprano, una lucha que pierdo a diario. Las letras de las canciones cambiaron, la ilusión del primer amor, el día que bastó para quererte y mi falta de voluntad quedó en segundo lugar, dieron un paso al costado.
Por estos días te recuerdo en mi pereza por el día que empieza, te recuerdo por lo que hoy ya no vale nada, te recuerdo en los detalles, recuerdo tus ojos y tu mirada, tu aroma y sonrisa, hay veces que te encuentro caminando en mis sueños, recuerdo el sentimiento del que ya no soy dueña, pero te recuerdo sin vergüenza, pues dejaste en mi corazón la marca de tu amor en solo un segundo.
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