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lunes, 12 de julio de 2010

Antes y ahora, muy similar...



Será verdad eso que dicen, que siempre tenemos algún tema pendiente?

Será cierto que es mejor terminar ese tema, a pesar que las respuestas sean adversas a lo que quisimos desde el momento en que decidimos dejar pasar el tiempo?

No sé hasta qué punto sea bueno o malo remover sentimientos, pero como dicen algunos es algo que tarde o temprano teníamos que hacer.

Que el miedo me o nos embargue cuando estamos en esa situación, asumo que es normal, pues hay una posibilidad, grande, de perder a alguien que queremos.

El anhelar más tiempo como el ayer, es común en mí, al igual que querer regresar el tiempo y ponerle pausa cuando estaba feliz. Es imposible, lo sé, pero creo que el seguir deseándolo no se borrará de mi mente.

Olvidar? Es un dilema, pues creo que nunca olvidaremos a alguien que fue y es importante, que quise, quisimos y aún queremos. Simplemente, pienso, los sentimientos cambiarán, serán menos intensos, pero llegará el día en el que nos topemos frente a frente y sé que sentiré la misma emoción que sentía tiempo atrás, que sienta aquellas cosquillas o mariposas, como queramos llamarlo, en el estómago, la indescriptible emoción y felicidad al verte llegar.

Se puede controlar los pensamientos, pero no ocultar los sentimientos, pues son libres como el viento. He intentado ocultar la tristeza antes los demás, también he luchado para no salir de mi caparazón, es inevitable.

Podrías mirarme a los ojos, me conformo con poco, no tienes que decir nada, solo abrázame como aquellas veces en las que con o sin motivo lo hacías.

La espera, será interminable, prometí hacerlo y a pesar de no cumplir mis promesas, esta y otra más son las que hasta ahora cumplo y no se me ha pasado por la mente dejar de esperarte.

Decidí fingir que no me importas, fallé. Decidí inventar historias en mi memoria que me quitara el dolor y alguna manera para no extrañarte como hasta hoy lo hago, como supuse desde el principio no pude.

Esta noche o cualquiera que elijas te invito a ser feliz, comenzar desde el punto que quieras, alcanzar las estrellas y seguir con la amistad.

lunes, 24 de mayo de 2010

Te quiero, ya?...



Cuatro años es la diferencia de nuestras edades, pero no es impedimento para ser tan buenos amigos como lo somos tú y yo. De cuando empezó esta amistad no tenemos fecha exacta, podría ser 7 de octubre de 93 o cualquier otro día de algún año posterior.

Pasamos de ser primos-hermanos a ahijado-madrina, de ahijado-madrina a amigos y de amigos a mejores amigos. Compartimos interminables noches con algún trago que nos “ayudaba” a olvidar, coreado canciones a todo pulmón en las avenidas o esquinas sin importar lo que las personas nos decían, claro, el alcohol nos ayudó en esas circunstancias, reído por algún comentario tonto o simplemente porque hemos tenido ganas de reír, consolándonos por esa ilusión y hemos llorado por aquella madre que se nos fue.

Salir a caminar escuchando música, congelarnos de frío sentados en el malecón contándonos nuestros más íntimos secretos, salir a enseñarte a manejar bicicleta, tomar un café con un cigarro en mano hablando del problema que nos atormente la cabeza, ir a alguna discoteca o pub burlando la seguridad, pues eres menor de edad, saltar abrazados y cantar a los gritos una canción que nos guste o simplemente estar recostados en el mueble escuchando música y hablando de lo que nos ha pasado en los días que no nos hayamos visto, es confortante para nosotros, gratificante y hasta necesario, pues muchos días sin saber el uno del otro no lo soportamos.

Hay tantas anécdotas que tenemos para contar. Videos y fotos por mirar y estoy segura que recordaremos esos momentos en que aún niños ya nos queríamos como hasta ahora lo hacemos. Una que otra promesa que nos hemos hecho de ebrios, pero que la tenemos presente y pensamos cumplirla.

El último sábado salimos a Miraflores, como solemos hacerlo, a tomar un café. Estás con el cabello corto, nuevamente tienes el piercing en la lengua, vestías un jean oscuro, llevabas puestas las zapatillas de tu hermano (sí, una vez más), un polo verde petróleo y un blazer negro. No estuvimos mucho tiempo junto, pero aún así para ambos fue suficiente y el propósito de otra salida queda pendiente.

Sé que habrán más salidas para ambos, que podremos conversar como lo venimos haciendo, dejando la vergüenza de lado, que podremos contar el uno con el otro cuando más nos necesitemos, que seguiremos siendo los mejores amigos, que saldremos a caminar por calles desconocidas, guiándonos por nuestro instinto, cantaremos a viva voz en las madrugadas que estemos con alcohol en las venas, nos congelaremos de frío en el malecón viendo el atardecer y hablándole a la estrella más hermosa del cielo. Sé que también habrán muchas más conversaciones con lágrimas, abrazos y palabras de aliento. Ambos sabemos que nos tenemos el uno al otro, que el cariño que existe entre los dos no desaparecerá, todo lo contrario irá en aumento. Ambos sabemos que quizás esta carta, por llamarla así, no explica, cuenta ni demuestra todo lo que hemos vivido y viviremos juntos, que es poco, casi efímero con los 16 años que nos tenemos, pero sabemos los que realmente significamos para nosotros.

Ambos sabemos que nos queremos de acá al planeta más lejano del sistema solar, de ida y vuelta.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Caminar en invierno...

El frío se acentúa cada día más en Lima gris.
¿Porqué caminar escuchando música bajo las pequeñas y ligeras gotas de lluvia se vuelve recurrente por estas épocas del año?
¿Por qué mientras se camina por calles desconocidas las letras de las canciones, que oímos a diario, nos llevan a fechas pasadas y nos traen recuerdos?
El cielo gris, la luna que en ocasiones se asoma, el viento moviendo los cabellos, las gotas de lluvia cayendo insaciables y las canciones son el complemento perfecto y relajante.

Tengo que reconocer, el invierno es mi estación preferida.
Escribir a la luz de las tímidas estrellas que no saben si salir a alumbrarnos, sintiendo el viento y el frío por todo el cuerpo, buscando la inspiración en alguna parte del interminable cielo y escuchando música dependiendo el estado de ánimo es relajante para mi.

Caminé por calles desconocidas esta tarde, no tenía música que me acompañe ni gotas de lluvia, algunos bonitos recuerdos vinieron a mi mente, vi el cielo oscurecer poquito a poquito y me senté a escribir ideas vagas, ninguna concreta para escribirla, sin embargo terminé escribiendo, algo sin sentido quizás.